Otra vez (RD)
Otra vez las naranjas se pudrieron. Y la lechuga se arrugó, como el abuelo. Las dos ciruelas que quedaban en la heladera se achicaron hasta casi desaparecer. El queso fresco ya no lo es. Hay que comprar detergente. En el living, la tele está encendida en cualquier canal, y sin volumen. Un disco y dos parlantes despiden ruido y hacen compañía. Del otro lado, la pantalla de la computadora ofrece un mar en el fondo. Ya ni suena el celular. Y no hay mucha ropa sucia.
Otra vez la clave de ingreso en el sistema del trabajo. El seminario los lunes. Ese traje y esa corbata. Otro mate y otro café. La reunión con los jefes que ya no enseñan ni coordinan nada, sólo necesitan afirmar su autoridad. Ya se cumplió el horario, hasta mañana.
Otra vez los brazos en el agua, intentando avanzar con la ayuda de los pies, en esa pileta climatizada y oscura. Los domingos en el pasto una pelota rueda y rueda y hay que perseguirla. Hay que transpirar. Porque se cumplen años y se junta grasa.
Otra vez el olor y el lenguaje propio. La llamada nocturna. El roce de los cuerpos es cosquilleante, como la espera. Hablar sin parar y escuchar sin respirar. Reír sin causa. Las dudas sobre el futuro, y la ansiedad. Los ojos dicen. Y cuando miran quieren fotografiar el momento y hacerlo postal. Hay deseo. Y recuerdos de anoche. El pantalón en el piso, el calzoncillo perdido y la bombacha debajo de la almohada.
Las velas alumbran mi mano curiosa y tu sonrisa sincera.
Otra vez el amor.
Ricardo Dios
abril de 2006
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- Published:
- Septiembre 26, 2006 / 3:35 am
- Category:
- Textos Ricardo
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